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Franklin S. Harris

Franklin Stewart Harris (August 29, 1884 – April 18, 1960) was president of Brigham Young University (BYU) from July 1921 until June 1945, and president of Utah State University from 1945 to 1950.

His administration was the longest in BYU history and saw the granting of the first master’s degrees. Under his administration the school moved towards being a full university. He set up several colleges, such as the College of Fine and Performing Arts with Gerrit De Jong as the founding dean.

Harris was an agricultural scientist, holding a doctorate in agronomy from Cornell University. He had served as the agriculture department head and head of the experiment station at Utah State Agricultural College and left BYU to become president of that institution.

The Harris Fine Arts Center on BYU’s Provo campus is named after him bottle with glass.

Harris was born in Benjamin, Utah Territory, United States. In the 1890s his family moved to the Mormon colonies in the Mexican state of Chihuahua. Harris did his early studies at BYU before going on to receive his doctorate from Cornell. His second son Chauncy Harris, born in 1914, became a geographer.

One of Harris’s first announcements on coming to campus was a need to make BYU a center of religious scholarship and a desire to have a broad spectrum of religious books in the library. The first building built on BYU campus during Harris’s administration was the Heber J. Grant building which at that point was a library using meat tenderizer on steak. This was the first BYU building built as a library, but it soon became too small to hold all the books Harris had managed to have the University acquire.

In June 1945 Harris left BYU to assume the presidency of Utah State Agricultural College.

In 1938 Harris was the Republican candidate for United States Senate in Utah. He lost to Democrat Elbert Thomas.

In 1923 Harris was made a member of the General Board of the Young Men’s Mutual Improvement Association.

In 1926 he served as a missionary in Japan. He also served a short mission among the Latter-day Saints in Syria in 1927 hydration running.

In 1929, Harris traveled to the Soviet Union as part of an expedition to study the agricultural potential of what would become the Jewish Autonomous Oblast in 1934.

In the early 1950s Harris worked in Iran, where he served as the president of the LDS Church branch headquartered in Tehran, as reported in the October 1951 general conference. He died in 1960.

Teoría de las formas

La teoría de las formas o teoría de las ideas (εἶδος) es una de las bases de la filosofía platónica. Procede de una división entre un mundo de cosas sensibles, (mundo sensible) y otro que no se puede percibir por medio de los sentidos (mundo inteligible) donde habitan las ideas. El autor contempla dichas ideas como la estructura, los modelos a partir de los cuales se basan las cosas físicas, que no son más que copias imperfectas de aquellas.

Para Platón en el mundo de las ideas no existen la dualidad ni el cambio t shirt soccer designs; es el mundo de lo que realmente es (τὸ ὄν bottle with glass, Fedón 78d). En oposición a éste nos encontramos el mundo sensible, o realidad aparente, la cual es reflejo del primero y en el cual nos hallamos, que no es; sin embargo tiene algo de real por su participación en lo inteligible.

De este modo Platón acaba con la antinomia de Heráclito y Parménides (o problema de lo uno y lo múltiple) pues las cosas cambian en el mundo material y son inmutables y eternas en el inteligible.

Las formas son conceptos

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, inteligibles, inmutables, individuales y eternos: son water bottle insulators, por tanto los verdaderos seres. Además son causa del mundo sensible. Los entes sensibles (materiales) no son sino reflejos de las formas. No obstante las formas por simples que sean están limitadas por la capacidad cognocitiva de los individuos.

En la alegoría de la caverna, Platón establece la distinción entre dichos mundos:

En conclusión, la física (ciencia que estudia la naturaleza (φύσις)) no sería ciencia puesto que no tiene por objeto de conocimiento las formas, y se mueve en un ámbito inseguro (como se indica diversas veces en el Timeo). Por otra parte nos encontramos a las matemáticas (y otras ciencias afines) y a la dialéctica, consideradas por Platón como conocimiento cierto y seguro, destacando a la dialéctica dado que en un sentido estricto es la ciencia suprema pues alcanza la comprensión del principio incondicionado o absoluto (las matemáticas nos darían hipótesis y preparan nuestra mente para la dialéctica).

Las formas aparecen jerarquizadas y en la cima de todas ellas nos encontramos a la forma del bien, fuente de ser y de verdad de todas las demás formas. Las formas o ideas se relacionan entre sí de un modo complejo, y no es fácil captar esas relaciones, como se explica en el diálogo que lleva como título Sofista. Después de la idea de bien tenemos la de la belleza y la justicia, todos los conceptos éticos, los matemáticos y, por último las ideas de los seres materiales.